Historia Estatal
These pages are sponsored by
Instituto Cultural "Raices Mexicanas"
5290 Overpass Rd. Ste. 38
Santa Barbara, CA 93111
(805) 683-3036 Fax 805) 683-1418
e-mail david@rojas.com

Resumen Historico del Estado de Guerrero
Esta Información fue tomada con permiso atorgado
de los escritos de la Señorita Laura Vega
La institución del estado de Guerrero como tal, se dió como resultado de un largo proceso de gestación bajo diversas condiciones de tipo geográfico, político,
militar, demográfico y social, que ya se habían iniciado mucho tiempo atrás.

El territorio que ocupa actualmente la entidad estuvo habilitado por grups nómadas que recorrían las distintas regiones en busca de alimento y refugio, hace más de
veinte mil años. En el actual territorio estatal, los antiguos habitantes alcanzaron un progreso notable, aunque su identidad es causa de polémica, ya que para algunos
autores, los mismos olmecas que formaron la región del Golfo de México habitaron también algunas regiones de la entidad.

La influencia olmeca es inobjetable, tanto por su cosmovisión del mundo, como por la característica del "Hombre Jaguar". Otro rasgo esencial de la influencia
olmeca fue el agrupamiento de las aldeas dispersas, la construcción de templos ceremoniales y el establecimiento de una organización política, cultural y religiosa
administrada por sacerdotes que fueron asumiendo funciones de gobierno. Más adelante, la cultura mezcala asimiló e incorporó a su estilo el modelo cultural
teotihuacano en su cerámica; integró en algunos lugares el juego de pelota, que tenía un caracter ritual, e incorporó sus elementos artísticos a la escultura en piedra.

En el siglo VIII, otro grupo llegó a enriquecer el mosaico cultural de la entidad; eran los toltecas, herederos de la cultura teotihuacana, que tuvieron por las sierras
del norte la principal puerta de entrada a su ruta comercial. Su aportación fundamental fue difundir las técnicas de aleación, fundido y trabajo de minerales
metálicos, principalmente en la región de la Tierra Caliente y en la Costa Grande.

Para el siglo XIV, se encontraban ya asentados en el territorio de la entidad diversos pueblos con sus características culturales propias, conviviendo algunos de
manera pacífica y otros en constantes conflictos bélicos. Entre los más importantes estaban los purépechas, cuitlaltecas, ocultecas y matlatzincos, en la Tierra
Caliente; los chontales, mazatlecos y tlahuicas en la Sierra Nort; los coíxcas y tepuztecos en los Valles Centrales; los tlapanecos y los mixtecos en La Montaña; los
jopis, mixtecos y amuzgos en la Costa Chica, y los tolimecas, chubias, pantecas y cuitlaltecas en la Costa Grande.

Una vez que Tenochetitlán fue destruida y los mexicas sometidos, el Océano Pacífico atrajo la atención de los conquistadores, escencilmente por motivos
económicos. En 1519 Hernán Cortés ordenó que se explorara la provincia de Zihuatlán o Zacatula, como la llamaron los conquistadores, para cerciorarse de la
existencia del Mar del Sur y de las riquezas en oro y perlas; la expedición estuvo a cargo de Gonzalo de Umbría. A fines de 1520, el mismo Cortés mandó
reconocer la región taxqueña, con el objeto de localizar metales para fundir piezas de artillería. De esta manera, la penetración armada fue formalizando la conquista
del territorio sureño, que no opuso gran resistencia, debido al temor que había despertado la noticia de la caída de Tenochtitlán.

Al conformarse la primera división política de la Nueva España, en el segundo tercio del siglo XVI, se estableció la Real Audiencia y se dividió el territorio de la
Nueva España en cinco provincias, dentro de las cuales se establecieron Corregimientos y Alcaldías Mayores, que tenían por objeto vigilar el orden de los pueblos
y regular las relaciones entre los españoles y las comunidades indígenas. De esta manera se establecieron en el territorio sureño las alcaldías mayores de Tlapa bajo
la jurisdicción de la provincia de Puebla; Taxco, Iguala, Chilapa y Acapulco de la de México y Zacatula bajo provincia de Valladolid.

La evangelización se llevó a cabo principalmente por los frailes agustinos en la zona Centro, La Montaña y Tierra Caliente y por los franciscanos en la zona Norte,
la Costa Grande y Acapulco.

En la segunda mitad del siglo XVII el gobierno español transformó la organización política sustituyendo las audiencias por intendencias y las alcaldías por partidos.

Los tres largos siglos de coloniaje gestaron un ambiente pre-revolucionario y un profundo sentimiento de liberación en el pueblo suriano, que estallo con el
movimiento insurgente. Se dieron diversas conspiraciones realizadas por criollos, la más significativa fue la de Valladolid en 1809, en la que participó Don José
María Izazaga, originario de la hacienda El Rosario, en el actual municipio de Coahuayutla. Esta conspiración fue descubierta pero al año siguiente, en 1810, se dió
la más importante. La conspiración que fue organizada por el cura Miguel Hidalgo, logró levantar el primer movimiento armado contra el poder colonialista español.
 
 
 

          
          En 1811, Hidalgo comisionó a José María Morelos para levantar en armas al sur,
          consciente en la importancia que tenía para la causa el puerto de Acapulco. 
          Morelos entró a tierras surianas siguiendo la ruta de la Costa Grande, donde
          integró inmediatamente un contingente con la ayuda de José María Izazaga del
          pueblo de Coahuayutla, los hermanos Galeana, de Tecpan y Juan N. Alvarez, de
          Atoyac. 
          Después de varios intentos fallidos para tomar el puerto Morelos dejó tendido un
          cerco y marchó a los valles centrales, donde se unieron a la causa: la familia Bravo
          en Chichihualco, el matrimonio Catalán en Chilpancingo, y Vicente Guerrero en
          Tixtla. 
          A la muerte de Morelos, Vicente Guerrero tomó en sus manos la bandera de la
          insurrección en un periódo de resistencia, en donde la guerrilla permitió mantener
          vivo el deseo de la libertad e independencia y recobrar la iniciativa militar en varios
          frentes.

          La integración de la entidad guerrerense no fue fácil; en 1823, el General Nicolas
          Bravo y el General Vicente Guerrero gestionaron ante el Segundo Congreso
          Constituyente la creación del Estado del Sur con jurisdicción idéntica a la antigua
          Capitanía General del sur, pero no lo lograron. Sin embargo, el gobierno federal
          estableció la División de Operaciones en el Sur con cuartel general en
          Chilpancingo.

          El 15 de mayo de 1849, el presidente de la República, José Joaquín de Herrera,
          expidió el decreto de creación del estado de Guerrero, llamado así en honor al
          caudillo de la Independencia, Vicente Guerrero Saldaña. Esta propuesta fue
          aprobada el 20 de octubre del mismo año por al Cámara de Diputados y seis días
          después por la Cámara de Senadores. El 27 de octubre, en solemne sesión, la
          Cámara de Diputados declaró formalmente constituido el estado de Guerrero,
          designando provisionalmente a Juan N. Alvarez como Comandante General.

          Al iniciar el año de 1850 fueron electos los diputados para integrar el congreso
          local y el 30 de enero se instaló la Primera Legislatura Guerrerense en Iguala, que
          había sido declarada capital provisional; al día siguiente se ratificó a Juan N.
          Alvarez como gobernador del estado. El 13 de junio asumió provisionalmente la
          gubernatura el Coronel Miguel García, quien se mantuvo en el cargo hasta el 15 de
          enero de 1851. En ese mismo año fue promulgada la "La Ley Orgánica
          Provisional" para organizar el nuevo estado; entonces Tixtla fue declarada como
          primera capital estatal y en ella se promulgó la "Constitución Política del Estado
          Libre y Soberano de Guerrero", el 26 de junio de 1851.

          En 1853, la ciudad de Chilpancingo fue instituida como capital provisional, debido
          a una epidemia que azotó a la entonces capital Tixtla. En 1870 Chilpancingo es
          declarada por el gobernador Francisco O. Arce como Residencia Accidental de
          los Poderes, debido a la oposición encabezada por el General Jiménez, quien tenía
          en su poder la sede oficial del gobierno que en ese entónces era Tixtla. Debido a
          esto, se integró otra legislatura local reconocida por el Ejecutivo de la Unión, que
          decretó el asentamiento de los poderes en Chilpancingo. En 1871, la legislatura
          local acuerda el cambio de sede de la capital, de Tixtla a Chilpancingo y en 1872
          se convierte también en "Cabecerá Judicial de Bravo". 

Back to Folklorico Home Page

Copyright © 1996 by Instituto Cultural "Raices Mexicanas" & David Rojas- All Rights Reserved. These pages may not be used for financial gain, commercial collections or compilations without express permission from the author. For information contact David Rojas (805) 683-3036 or e-mail david@rojas.com