Mexican Folk Dances
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Nuevo León
El Huapango o Jarabeado Nuevoleonés


 
Jesús Daniel Andrade González, q.e.p.d.
Exposición y Ponencia
XVI Congreso del I.I.D.D.M

En el estado de nuevo León y dentro de los bailes populares que llamamos tradicionales, tenemos el Ritmo de Huapango nuevoleonés, llamado en algunas partes también Zapateado repiqueteado o jarabeado nuevoleonés, por la característica del ritmo antes nombrado, por el estilo y sobre todo, por las pisadas que tiene este bailable. 

Este ritmo musical proviene como es natural, de las regiones llamadas "Huastecas".

Dentro de lo que manipulamos los folkloristas, tenemos que existen una serie de Estados, que según conciencia de cada una de las entidades federativas, afirman existen cinco huastecas, contenidas en una emorme y amplia región fisica y geografica, y por nombrarlas diremos que son: La Poblana, La Hidalguense, La Veracruzana, La de San Luis Potosí y La Tamaulipeca. Sin embargo, por el (quiza) celo profesional y preferencialmente por antecedente étnico, o nadie sabe por qué, se han compuesto ciertos sones y canciones donde se nombra muy frequentemente a "Las Tres Huastecas", o sea: La Hidalguenze, La Veracruzana y la Tamaulipeca. Para culminar, se me ha informado que recientemente, Querétaro se está haciendo presente como la sexta huasteca.

En casi todas las regiones veremos ciertos lazos dancísticos, musicales, rítmicos, pisadas, rutinas, estilo con variantes segun la región, como en el caso de Puebla. Sin embargo, debemos estar concientes que en el aspecto musical no se pudo impedir que se deseminaran a través de la República: sones, jarabes, zapateados, ritmos, etc., llegando a una exposición y miscelánea esplendorosa durante los pricipios del siglo y su culminación en la gestación y desarrollo de la Revolución Mexicana, primera y segunda década del siglo presente.

Debido a lo antes expuesto, puedo afirmar categóricamente que a pesar de no pertenecer racial o étnicamente a la región huasteca, el ritmo de huapango, penetro en el estado de Nuevo León (por su posición geográfica) por entre dos amplias áreas de lo que políticamente son los Estados de Tamaulipas y San Luis Potosí (según especificamos grafícamente). Por el área de Tamaulipas, a través de los municipios de Mier yNoriega, Gral. Zaragoza, Aramberri, Iturbide y Linares. Por el área de San Luis Potosí, a través de los municipios de Galeana, Dr. Arroyo y Mier y Noriega. Hizo impacto en la sencilla gente lugareña, la cual le imprimío un carácter y estilo singular, mucho muy diferente de lo que podemos oir, ver y bailar acerca de las huastecas anteriormente enunciadas, ya que el huapango de Nuevo León o jarabeado, es musical y dancísticamente diferente en interpreteción, ya que su asimilación, adaptación, instrumentación y ceación regional es característico de la entidad (Nuevo León).

Musicalmente hay cierta característica que el ritmo de huapango nuevoleonés, defiere del huasteco y es aqui que se interpreta con aire o ritmo binario; armónicamente el bajo sexto tiene una amplia gama de contrapunto singular que adornan a la melodía o melódica repiqueteante del acordeón de botones (o en su fase antigua, el violín norteño), en el caso del violín, hay mucha difeirencia con el violín llamado "violín huapanguero" de la huasteca, ya que el norteño de Nuevo León no tiene el juego de articulaciones, y picados, estacato, ni el chicoteo, además el bajo contínuo (musicalmente se dice) de contrabajo o "tololoche" acaba de redondear lo característico de la entidad nuevoleonesa. En la melódica cantada (aunque son escasos los huapangos cantados en Nuevo León), no tiene, ni usan, el falsete huasteco, ya que cambiaron el sentimiento característico y se regionalizó.

Regularmente el ranchero de Nuevo León en los bailes pedía al conjunto regional un jarabito o jarabeado o un zapateado repiqueteado, y era cuando los músicos ejecutaban este ritmo, imprimiéndole su carácter (como ya se anuncio), su idiosincracia y su sentimiento; adquiriendo como ya se anunció, una personalidad musical propia de esta región (sin ser copia del lugar de procedencia), caracterizando, como ya dije, su forma regional. De entre muchos huapangos (ya que Nuevo León tiene un amplio repertorio) que existieron y existen, podemos nombrar a;

    "De Marín a Zuazua" (violín, guitarra y mandolinas).

    "Ruperta" (acordeón de botones, bajo sexto y contrabajo).

    "El Terremoto" (acordeón y bajo sexto).

    "El Pipero" (acordeón y bajo sexto).

    "El Huarache" (acordeón, bajo sexto y contrabajo).

    "Pavido Navido" (acordeón, bajo sexto y contrabajo).

    "El Relojito" (acordeón y bajo sexto).

    "El Lucero" (acordeón, bajo sexto, contrabajo y saxofón).

    "El Mezquitón" (acordeón, bajo sexto, contrabajo y saxofón).

Los primeros ejemplos surgieron en el transcurso del inicio del siglo.

"El Pavido Navido", con una formación literaria picaresca e insinuante y los últimos son probablemente recientes, digamos de tres décadas a la actualidad y hasta podemos enunciar a los autores y ejecutantes.

    Autores: R. Sáenz, Cruz Gonzáles de la Garza, Adolfo García, Juan López, E.S. Longoria, C. Ibarra, Tony de la Rosa, Rafael Silva (El Canario), Rogelio Gutiérrez y Antonio Tanguma.

    Ejecutantes: R. Sáenz, Juan López, Tony de la Rosa, Rogelio Gutiérrez, Antonio Tanguma, Rafael Silva (El Canario) y otros.

Esta exposición incluye algunos huapangos de Nuevo León que bailamos, pero existe una amplia y gran variedad de piezas musicales (ya que Nuevo León es de los estados norteños más ricos en este ritmo regional).

En el aspecto de rutina, pasos o pisadas, podemos decir que tenemos una amplia variedad, pero por desgracia, anteriores a nosotros, no habia gente ni entidad que hubiera recopilado este acervo, así que exponemos lo que hemos podido recopilar decorosamente de lo perdido por el tiempo y las circumstancias.

Así, encontramos pisadas con toda la planta, punteadas, deslizadas, pespunteadas, algunos jarabeados, quebrados, vueltas con el pie al aire, etc., y sobre todo, un paso que hemos asignado con el nombre de "Trote, por semejarse este ruido percutivo característico, al igual que los quebrados marcados, pies cruzados, jalones, golpes sincopados, alternando con fuertes vueltas con pie al aire y "valvenes" (característico de Nuevo León).

Al Hablar del estilo, podemos decir que el hombre algunas veces (muy escasas, por cierto), tomará lateralmente de la cintura a la mujer y hará movimientos del torso hacia adelante y atrás con ligueros quebramientos de cadera (característica del norteño de Nuevo León), pero regularmente, estos bailes son sueltos (a diferencia del shotís, polka y redova, en los cuales, el varón y la dama siempre están de pareja), aunque en algunas ocasiones, al dar vuelta en lo que se llama paseo, se engarzan de los brazos, giran y se miran entre si y se quiebran ligeramente el torso hacia atrás, pero sigo afirmando que son bailes sueltos.

La dama levanta su falda recargando ligeramente sus manos frucidas a sus caderas y hace leve o ligero movimiento natural con sus manos y falda. El varón se agarra el cinto cerca de su cadera, su posición es siempre vertical y altiva que rompe con los vaivenes combinados con las vueltas; tenemos además que sin mover el torso en algunos pasos o rutinas se bota (por decirlo haci), y quiebran la cadera con firme acentuación ("cadera caída"), hay también la característica que por las pisadas fuertes, se levantaba la tierra o el polvo (levantar polvoreada), al soltar la tierra pisonada y regada del solar en donde bailaban. El varón entonces llevava con "galanura" su sombrero en su antebrazo y en un determinado momento inclinaba su cuerpo y soplaba el polvo o la tierra. Por último, en algunas ocasiones (ya que se prestaba el baile para lucimiento y reto), la mujer retaba al varón gritando; "Aqui hay gallina...en donde está el gallo?", es muy factible que estas expresiones venidas de fuera, se aclimataran dentro del populacho.

En la ejecución de los bailadores, podría decirse que era por pareja individual y libre, acostumbrando (como en muchas partes de la república), colocarse frente a frente con los naturales cruces, se rompe esta sequencia alternando lo zapateado, como pregunta y contestación, o en su defecto..."Como decían, cada quien para su santo"...Podemos afirmar que no hay coreografía tradicional que nos haya llegado, por lo que podemos decir que era o es una improvisación espontánea de dos ejecucantes que remataban en un zapateado común al finalizar (por sentimiento).

Actualmente, y por decir, en el intervalo o lapso de aproximadamente 35 años o más, mis alumnos, ejecutantes y allegados en el aspecto de espectáculo folklórico, han utilizado el planteamiento creativo coreográfico que he hecho en el transcurso de los años de investigación, recopilación y enseñanza.

El vestuario (como es natural) sería el propio del lugar municipal y sobre todo, la sencillez lugareña, así nombramos la vestimenta de uso diario, y la que se acostumbra usar en domingo o días festivos solía guardarse cuidadosamente en las "castañas".

En la mujer, el vestido era según el municipio donde vivía, pero en general, se componía de dos piezas; falda y blusa, o una especie de chaquetín y falda. Confeccionado de nansú, percial, tafeta, casimir, gabardina o un percal que llamaban "fondo negro con florecitas". Su immprescindible chalina, pleé o fichou, peinetas y pulseras de goma o quincalla. Zapato fuerte o ranchero, o botín de corte federica de botones, o el de tipo abuelita de glassé o el zapato de cinta tipo español.

En el caso del varón, su principal orgullo era usar su "texana" (sombrero de fieltro fino), cuera o chaqueta, pantalon de dril o casimir de colores caki, gris o café, botín ranchero (de punta redondeada) o bota labrada con puntera y talón de plata cincelada, su camisa blanca de botones de concha o tarugos, corte ranchero de bata, la cual podía ser también de dril en dos colores o a cuadros, su imprescindible paliacate o mascada fina anudada al cuello para protegerse del sudor, portaba con orgullo su "cuera" de gamuza, gamucina o carnaza, de largos y angostos flecos, por la influencia de las incursiones "apaches" y como un adorno singular, ancho cinto con hebilla o gran hebilla cincelada de plata, acero y cobre o plata y oro; aparte de la "texana" de fieltro se usó la "guaripa" de lona engomada o barnizada, y por la región de Galeana y Linares se acostumbró un sombrero que lo surtían de San Luis Potosí a principio del siglo, que le decían de "tule", y usaban un pantalón semejante al caporal con una aletilla y una camisa semejante al tipo filipina con alforza y tarugo, botín fuerte ranchero.

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Este articulo fue escrito por el Profesor Jesús Daniel Andrade González como ponencia para el XVI congreso del Instituto de Investigación y Difución de La Danza Mexicana, y siendo el lo que considero Patrimonio Nacional de nuestra Patria Mexicana, Pues fue unos de los pioneros del folklore Mexicano. El Profesor Andrade fallecio el 14 de noviembre de 1991. En nombre de todos los que bailamos, le doy las gracias por su aportación a la grandeza Mexicana y por su contribución de un valor incalculable...pues sus bailes seguiran viviendo a pesar de los años en todos nosotros ...para siempre...que en paz descanse.

S. David Rojas Briviesca
Director
Instituto Cultural "Raices Mexicanas"

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